¿Clicar es engañar?

Ante el ineludible Internet, las imágenes traviesas y los portales de encuentros que se multiplican, la aventura virtual está al alcance de un clic… ¿Dónde empieza la infidelidad?

¿Se puede hablar de infidelidad cuando no tenemos una relación íntima con otra persona? Chatear por la noche con alguien que no pensamos conocer en persona jamás mientras nuestra pareja duerme, ¿cuenta como una aventura? Internet facilita a muchas personas, casadas o no, expresar y liberar sus pulsiones. Aprovechar un momento de intimidad para navegar por la red permite dar rienda suelta a las fantasías y a desconectar de la rutina, donde no siempre podemos expresar nuestros deseos.

Cibersexo e infidelidad

Muchas personas inscritas en sitios de encuentros o que navegan por webs traviesas no llegan nunca a un encuentro real. Prefieren la seguridad que les da su pantalla antes que la realidad de un encuentro. «Lo virtual ofrece una gran protección y proporciona un innegable sentimiento de des-culpabilización, ya que no siempre hay encuentros carnales», explica el psicoterapeuta y sexólogo Alain Héril.

En Gleeden, el 34% de los contactos desembocan en un encuentro en los 10 días posteriores a la conexión, lo que sgnifica que muchas personas aprecian chatear durante un tiempo antes de conocerse.

Percepción de la infidelidad virtual de los demás

Según la famosa sexóloga Catherine Solano, «para un hombre, mirar imágenes excitantes es otro mundo, que no influencia en su relación de pareja». Las mujeres, en cambio, tienden a «vivir en un solo mundo donde todo se mezcla». Se sienten desatendidas cuando su cónyuge pasa demasiado tiempo con el ordenador en detrimento de la intimidad de la pareja. Del mismo modo, cuando pasan el umbral de chatear por Internet, significa que hacen el primer paso hacia la infidelidad. Todo o nada, ¿acaso las mujeres son más radicales acerca de la infidelidad?