En el 3er capitulo de la 2ª temporada, se sienta en el sofá Samantha Ballentines, una artista drag que ha convertido la autenticidad y el humor en su mayor seña de identidad y en su mejor acto de rebeldía. Junto a Marta, se despoja de las etiquetas para hablar de lo que hay detrás del maquillaje y el espectáculo: la delgada línea entre la persona y el personaje (Fran vs. Samantha), el precio de ser transparente, las fronteras en el amor y cómo ser una misma y libre se convierte en un acto de rebeldía.

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