{"id":8686,"date":"2022-09-30T17:33:38","date_gmt":"2022-09-30T17:33:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.gleeden.com\/es\/?p=8686"},"modified":"2022-09-30T17:33:38","modified_gmt":"2022-09-30T17:33:38","slug":"relato-erotico-una-sed-lejana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.gleeden.com\/es\/relato-erotico-una-sed-lejana\/","title":{"rendered":"Relato Er\u00f3tico: Una sed lejana"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"> Ella nunca se habr\u00eda fijado en \u00e9l de no haber visto sus manos, aunque no porque fueran grandes o fuertes o respondieran, ni mucho menos, al patr\u00f3n f\u00edsico con que suele asociarse la virilidad. Eran m\u00e1s bien peque\u00f1as y nervudas, y ni sus brazos ni su cuerpo parec\u00edan especialmente atl\u00e9ticos bajo la ropa que los cubr\u00eda, pero era precisamente ese aparente desinter\u00e9s por exhibir masculinidad lo que lo distingu\u00eda en el interminable desfile de torsos desnudos y miembros erectos que, desde la pantalla del ordenador, la miraban tristes y desamparados como cachorros abandonados en busca de due\u00f1a.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Como si hubieran cobrado vida propia, sus dedos se deslizaron sobre el teclado.<br \/>\n\u00abQuiero conocerte.\u00bb<\/p>\n<p align=\"justify\"> Lleg\u00f3 la primera a la cafeter\u00eda donde hab\u00edan quedado y eligi\u00f3 la mesa m\u00e1s discreta, en una esquina al fondo del local. Cuando \u00e9l apareci\u00f3, algo m\u00e1s tarde, se levant\u00f3 para saludarlo, y al besarlo en las mejillas, cubiertas por una ligera barba rasurada, se fij\u00f3 en que ol\u00eda a salvia. Exhib\u00eda la misma sonrisa entre t\u00edmida y traviesa de su foto de perfil y un curioso anillo con un tr\u00e9bol de cuatro hojas que, por alg\u00fan extra\u00f1o motivo, ella interpret\u00f3 como el presagio de que no volver\u00eda a su casa y a sus obligaciones como esposa y madre (comidas y ropa por planchar y una aburrida tutor\u00eda en el instituto) sin lo que hab\u00eda salido a buscar, y de que ser\u00eda \u00e9l quien se lo iba a proporcionar. Tras unos minutos de charla trivial y de algunas leves insinuaciones, decidi\u00f3 ser ella quien diera el primer paso.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Se acerc\u00f3 a \u00e9l y lo bes\u00f3, y sus lenguas se buscaron y enlazaron con una urgencia que era apenas capaz de recordar. Ella desliz\u00f3 entonces su mano izquierda bajo la mesa, busc\u00f3 su entrepierna, desabroch\u00f3 el bot\u00f3n superior de su bragueta y la introdujo bajo su b\u00f3xer, donde atrap\u00f3 y acarici\u00f3 su miembro tibio y a\u00fan en reposo. Acto seguido, con la derecha, condujo la mano izquierda de \u00e9l hacia sus muslos abiertos, para que comprobara que, salvo su cuerpo, no llevaba nada bajo el vestido. Hizo que dos de los dedos del hombre se pasearan por la hendidura h\u00fameda de su vulva y los acompa\u00f1\u00f3 suavemente hacia el interior, sin poder reprimir un leve gemido, mientras sent\u00eda c\u00f3mo el pene que sosten\u00eda, al comp\u00e1s de sus caricias, se iba desperezando entre sus dedos. Levant\u00f3 la mirada y observ\u00f3 con secreta fruici\u00f3n al resto de la clientela del local, absorta en sus ins\u00edpidas conversaciones y ajena al hecho de que entre sus manos palpitara una verga ya erecta y de que unos dedos \u00e1giles y expertos estuvieran explorando la parte m\u00e1s \u00edntima de su cuerpo. Sus ansias de placer se hicieron incontenibles. Se levant\u00f3, dej\u00f3 sobre la mesa el dinero de las consumiciones y cogi\u00f3 al hombre de la mano.<br \/>\n-Vamos.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Cuando, ya en el hotel, al final del reguero de prendas ahora in\u00fatiles que conduc\u00eda a la cama, ella lam\u00eda y succionaba su glande y recorr\u00eda con la lengua y los labios el falo que amasaba entre sus manos, estaba saciando una sed lejana y casi olvidada que solo pudo identificar cuando \u00e9l apart\u00f3 con delicadeza los pliegues carnosos que cubr\u00edan su vulva, dej\u00f3 al descubierto la pulpa jugosa de su interior y, sujetando con firmeza sus grupas, introdujo la lengua en el interior de su vagina: esa sed era el deseo de dejarse llevar, de tomar las riendas de su vida, de gozar de su cuerpo y de otros cuerpos olvidando prisas, rutinas y deberes y sin pensar en nada m\u00e1s mientras durara el deleite, de gritar sin que importara qui\u00e9n estuviera al otro lado de las paredes. Arque\u00f3 la espalda, introdujo todo el miembro del hombre en su boca y se inclin\u00f3 hacia adelante para facilitarle la tarea de explorar con su lengua, sus labios y sus dedos hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n de su sexo. Una intensa oleada de placer la recorri\u00f3 poco despu\u00e9s, y cuando sinti\u00f3 que \u00e9l estaba tambi\u00e9n en camino de llegar al cl\u00edmax, supo que aquello no pod\u00eda, no deb\u00eda acabar as\u00ed. Dio unos \u00faltimos lengu\u0308etazos al miembro, se dio la vuelta, acerc\u00f3 su cara a la del hombre y lo bes\u00f3 en la boca.<br \/>\n&#8211; F\u00f3llame.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Montada a horcajadas sobre \u00e9l, busc\u00f3 y atrap\u00f3 su pene, h\u00famedo y brillante de saliva, y lo introdujo lentamente en su vagina. Empez\u00f3 a cabalgar al hombre, despacio primero y a mayor ritmo despu\u00e9s, disfrutando de la creciente sensaci\u00f3n de plenitud que le proporcionaba aquel miembro ascendiendo cuerpo adentro cada vez con m\u00e1s \u00edmpetu, de sus manos oprimiendo con fuerza sus nalgas, de su boca chupando y mordisqueando sus pezones. Cerr\u00f3 los ojos y se dej\u00f3 llevar, sintiendo que por fin eran suyas las riendas de su vida. Y cuando al fin lleg\u00f3 el orgasmo grit\u00f3, grit\u00f3 de puro placer como nunca antes lo hab\u00eda hecho y sin importarle qui\u00e9n pudiera estar escuchando sus gritos.<\/p>\n<p>Acerc\u00f3 de nuevo su cara a la del hombre y volvi\u00f3 a besarlo en la boca.<\/p>\n<p>Y entonces \u00e9l habl\u00f3.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfPuedo ayudarla en algo m\u00e1s?<\/p>\n<p align=\"justify\"> Tard\u00f3 unos segundos en reaccionar. La realidad, al fin, fue recobrando los contornos que hab\u00eda perdido cuando ella hab\u00eda echado a volar: un mapa, unos libros y un ordenador, el olor a salvia, la ligera barba rasurada, la sonrisa entre t\u00edmida y traviesa, las manos peque\u00f1as y nervudas que hab\u00eda reconocido nada m\u00e1s verlas y que sosten\u00edan ahora un bol\u00edgrafo, con el cual tamborileaban suavemente sobre la mesa del despacho de tutor\u00edas del instituto, el anillo con el tr\u00e9bol de cuatro hojas. Vacil\u00f3 unos instantes antes de recordar qui\u00e9n era, d\u00f3nde estaba, qu\u00e9 hab\u00eda ido a hacer all\u00ed, qu\u00e9 era lo que le acababan de preguntar. Lo record\u00f3 y sonri\u00f3.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Que s\u00ed, dijo, que claro que pod\u00eda hacer algo m\u00e1s por ella, pero que antes, por favor, tendr\u00eda que cerrar la puerta por dentro, porque se trataba de un asunto delicado e iban a necesitar algo de tiempo e intimidad para resolverlo.<\/p>\n<p>Por <em>Diana Contino<\/em>, Relato participante en la <strong>II Edici\u00f3n del Concurso de Relatos Er\u00f3ticos \u00abMuerde la Manzana\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n te gustar\u00e1: <a href=\"https:\/\/blog.gleeden.com\/es\/sueno-cumplido-el-relato-erotico-ganador-de-nuestro-concurso\/\">\u00abSue\u00f1o cumplido\u00bb<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ella nunca se habr\u00eda fijado en \u00e9l de no haber visto sus manos, aunque no porque fueran grandes o fuertes o respondieran, ni mucho menos, al patr\u00f3n f\u00edsico con que suele asociarse la virilidad. 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